Al principio no les creímos porque bueno, nadie lo haría. Pero al pasar otra noche aparecieron cosas revueltas y un espejo roto., por lo que todas nos empezamos a asustar. Mi grupo se asusto tanto, porque eramos las unicas en el piso de abajo, que esa misma noche subimos corriendo al piso de arriba. El pobre lugar estaba repleto pero sufrimos tal espanto que muy poco nos importo.
No estamos seguros si en realidad fue un fantasma o un simple gato, pero solo estamos seguras que el susto que nos dio esa experiencia nos hizo no querer dormir a la intemperie solas nunca mas.

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